Donde estás, Salamanca?

Yo no sé si es que llego a soñarte, Salamanca. No recuerdo mis sueños, nunca. No tengo esta suerte. Pero sí me quedo de vez en cuando sentado en un sillón, con la mirada perdida en la nada, y en el espejo de mis ojos pasan las imagenes de San Lorenzo del Escorial y de la subida al Alto de los Leones (Dios sabe porque se llama asì). Pasada la sierra, antes de llegar a Sanchidrián, salgo de la autovia y me voy para Avila: quiero echarle un vistazo a las murallas. Pero allí no me paro. Sigo corriendo hacia El Abajo y lo cruzo hasta encontrar un viejo amigo, el Tormes, al puente de Encinas. Eso es lo que más me encanta: viajar en la meseta, en ese panorama infinito como un oceano de olas inmoviles, donde el horizonte es tan lejano que ni siquiera parece una frontera, no dibuja una linea definida, y solo permite descubrir un punto, una cosa algo embarullada, que a cada kilometro se hace mas evidente, y cuando ya estoy en Peñaranda me doy cuenta: es la Catedral, la acropolis de Salamanca, la meta.

Cuanto has cambiado, vieja amiga mia! El caudal del Tormes ha bajado, hay un puente mas, y en la otra orilla del rio ha crecido un barrio nuevo, enorme, que nada tiene que ver con la ciudad. El mismo puente romano me parece diferente. Cuando lo vi por primera vez en mi vida lo utilizaban coches y camiones, hoy casi no está permitido el paso a los ciclistas y, no sé porqué, su perfil me extraña. No lo recordaba así.

Pero sigues siendo tu, Salamanca. La movida se ha trasladado a otras calles, el Candil ya no es el restaurante principe y los bares de la calleja están cerrados, pero a mediodia el perfume de las tapas vuelve a despertar en la boca los sabores de antaño: jamon serrano, pincho moruno, cerveza de barril, tostón todavia asando en el horno. Aparecen y se disuelven las caras de un montón de amigos perdidos, que estuvieron allí estudiando y hoyendia son abogados o cirujanos en los diezmil pueblos de España. O han muerto. O esperan, como yo espero, que? Que mas? No sé. El porvenir tengo miedo a pensarlo. Mas vale volver a los recuerdos. Quizás no fuimos felices, no, pero teniamos la esperanza.

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Informazioni su riccardo ferrazzi

Tutto quel che c'è da sapere sul mio conto è che ho scritto un paio di romanzi e qualche racconto. Comunque, per non sembrare scontroso, vi dirò che sono nato nella prima metà del secolo scorso (quindi, anche se mi piacciono le donne, sono ormai inoffensivo), che ho lavorato finché non mi è caduta addosso la depressione, e che adesso passo il tempo a leggere e scrivere (perché non ho niente di meglio da fare).
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